9751 Octavio Islas, 24 Horas, Estrategando, La venganza presidencial

En las primeras páginas del libro La economía presidencial, el ingeniero Gabriel Zaid afirmó: “El desastre económico de México no se debe a la adversidad. Se debe a que los recursos del país se fueron concentrando bajo la voluntad de un solo hombre. Es el engendro resultante de cruzar la industria moderna con un sistema político premoderno”.

Desde hace años, el sector telecomunicaciones, no sin enfrentar enormes dificultades, ha observado un papel protagónico en el desarrollo de nuestra economía, como atinadamente destaca Ernesto Piedras, experto en temas de telecomunicaciones: “La industria de las telecomunicaciones en su conjunto es un factor clave para el desarrollo y crecimiento de toda economía; hoy en día no existe un solo sector económico que prescinda de sus servicios (…) Durante el segundo trimestre del año, las telecomunicaciones mexicanas mostraron un sólido crecimiento de 4.9% en términos anuales, generando ingresos por 102 mil 101 millones de pesos. En valor acumulado, el sector creció 4.2% durante los primeros seis meses del año, con ingresos por 204 mil 195 millones de pesos, en comparación con los 195 mil 937 millones generados el primer semestre de 2011”.

A pesar de la incuestionable relevancia del sector telecomunicaciones en el desarrollo económico de México, el gobierno del presidente Felipe Calderón no fue capaz de poder articular una efectiva estrategia para el desarrollo de las telecomunicaciones en México. Sin embargo, al amparo de tan delicada omisión, durante el segundo sexenio de la llamada “docena trágica”, Televisa resultó ampliamente beneficiada en determinadas decisiones en la materia, como documenta el periodista Jenaro Villamil en el libro El sexenio de Televisa, y por supuesto, a través de sus colaboraciones periódicas en el semanario Proceso.

El pasado 8 de agosto, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) dio a conocer la decisión de “rescatar” la banda de 2.5 GHz, la cual fue concesionada al grupo MVS, que llevaba varios años buscando la renovación. A través de la citada banda, MVS pretendía impulsar el proyecto “Banda Ancha para Todos”, con socios como Alestra y Clearwire, ofrecería servicio de internet de banda ancha a 55 millones de usuarios, a través del subarrendamiento de su infraestructura y con una inversión de hasta mil millones de dólares.

Pretendiendo justificar el rescate de la referida banda, Dionisio Pérez-Jácome, titular de SCT, afirmó que la cantidad ofrecida por MVS para renovarla, distaba mucho de su valor real en el mercado. Pérez-Jácome, quien en tal oportunidad no aceptó responder ninguna pregunta, omitió explicar por qué precisamente el gobierno del presidente Felipe Calderón tomó tal decisión, cuando resultaría factible suponer que con el cambio de régimen podrá diseñarse una estrategia integral en materia de telecomunicaciones.

En respuesta a Pérez-Jácome, Joaquín Vargas, cabeza visible en el grupo MVS, afirmó que para poder renovar la concesión de la banda de 2.5 GHz, destacados funcionarios del gobierno federal -Javier Lozano- pretendieron presionarle para impedir la recontratación de la destacada periodista Carmen Aristegui: “Tu proyecto de la 2.5 GHz tiene méritos propios, pero si recontratas a la periodista, tu proyecto se lo lleva la chingada”.

En el espacio informativo de Aristegui, en 102.5, el viernes 4 de febrero, la reconocida periodista refirió cómo el jueves 3 de febrero, el diputado Gerardo Fernández Noroña (PT), desde la parte baja de la tribuna, en la Cámara de Diputados, exhibió una pancarta con el siguiente texto: ¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad?, ¿Y por qué lo dejas conducir el país?”. Aristegui señaló que el estado de salud del Presidente de la República, definitivamente representa un asunto de interés público: “No es la primera vez que se habla de este tema, de un presunto alcoholismo de Felipe Calderón. Es un tema delicado, por supuesto que hay que verlo con la gravedad del asunto, saber si hay o no esa problemática en la persona de Felipe Calderón Hinojosa. ¿Tiene o no problemas de alcoholismo el Presidente de la República?”.

En estricto apego al llamado “Manual Carreño de la Comunicación Social”, bajo la lógica de censura que imperó en tiempos de la llamada “presidencia imperial” (Krauze), Alejandra Sota, quien se desempeña como coordinadora de comunicación social de la Presidencia de la República, redactó una inadmisible carta-disculpa, a la cual Aristegui tendría que dar lectura.

En nuestra fallida transición democrática -dilapidada por el torpe y arrogante pragmatismo neopanista- prevalecieron las nocivas facultades metaconstitucionales del primer mandatario, asegurando discrecionalidad y el uso faccioso del marco jurídico actual en el sector de las telecomunicaciones, impidiendo la existencia de una política pública que efectivamente respondiera al genuino interés de la nación, y no al obsoleto “carisma” presidencial. El revanchismo practicado confirma nuestra condición política premoderna.

@octavioislas
* Doctor en ciencias sociales. Director de la revista web Razón y Palabra: http://www.razonypalabra.org.mx Investigador del World Internet Project México (WIP-México), Tecnológico de Monterrey campus Estado de México.

About these ads

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s