9817 México, Parametría, Los números fríos: ¿qué fue lo que no se entendió del margen de error? o rudos contra técnicos.

Los números fríos: ¿qué fue lo que no se entendió del margen de error? o rudos contra técnicos.
Una vez calificada la elección y ya que las autoridades han determinado al candidato ganador de la elección presidencial, es probable que se pueda hacer un análisis más objetivo, neutral y analítico de la mediciones preelectorales.

Al parecer, señalar las limitantes técnicas de las mediciones no ha sido suficiente para explicar la diferencia entre los datos preelectorales y los resultados de la elección. No ha sido suficiente explicar que las mediciones si bien buscan la precisión tienen asociado un margen de error.

Tampoco ha sido suficiente decir que aunque hay diferencias fuera del margen de error entre las mediciones preelectorales y el resultado final, las encuestas de salida fueron bastante precisas. Nadie quiere observar las encuestas de salida (que es lo único que estamos obligados a medir de manera correcta, descontando el error no muestral), sólo las últimas encuestas preelectorales. Digamos que ha pesado más la percepción y la nota editorial que el análisis objetivo y frío.

Cuando revisamos los números en su conjunto de las 12 encuestas publicadas al final de la elección el “error” podría no ser tan evidente como ha sugerido el comentario político. Cuando tomamos en cuenta todas estas mediciones tenemos que los números promedio para cada candidato serían: EPN 43.4%, AMLO 29.2%, JVM 24.4%, y GQT 3%. El promedio del número de casos es 1,388 por medición. Ello nos llevaría a un margen de error promedio de +/- 2.6%.

Considerando el margen de error y comparándolo con los resultados finales de la elección tendríamos los siguientes datos: EPN 39.2%, AMLO 32.4%, JVM 26.1% y GQT 2.3%, el nivel de sobrestimación efectiva promedio de EPN es de 1.6% y la subestimación de AMLO 0.7%. Es decir si al 43.4 de EPN le quitamos el margen de error de 2.6%, el número sería 40.8%, la diferencia con el 39.2 oficial sería 1.6%. Ese es el nivel de sobrestimación de EPN, hablando en términos estrictamente técnicos. De la misma manera si al 29.2 de AMLO le sumamos 2.6%, el resultado sería 31.8%. La diferencia con el resultado oficial es de 0.7%.

Si bien este no es el promedio para todas las series o datos publicados nos da una buena idea de la “dimensión del problema”. En el caso de Parametria los datos de tres candidatos perdedores estarían dentro del margen de error para el promedio de la serie de junio. Sólo EPN estaría fuera de este margen y la sobrestimación habría sido de 0.9%. El margen de de error para la serie de Parametría de 1,000 casos por medición sería de +/- 3.1%, aplicado al 43.2% de EPN en su margen inferior daría 40.1%. Menos de un punto porcentual de diferencia con el número oficial final de 39.2%.

Hay quien considera que esta sobrestimación de 0.9% no fue ligera (Aristegui) o quien pide explicación porque al parecer no entiende el concepto de margen de error (Aguilar Camín) y cómo lideres de opinión cuestionan o ponen en tela de juicio las mediciones preelectorales. Probablemente es cierto que en este periodo antes de las elecciones las mediciones de la mayor parte de las consultorías no fuimos claros o lo suficientemente contundentes o no comunicamos en los medios que hacemos diagnóstico y no pronóstico, y por ello pedimos algunos disculpas. Pero entonces, ¿no correspondería a los analistas que no entienden el margen de error que pidieran disculpas por su falta de comprensión de conceptos estadísticos y exagerar el “error”? O al igual que son críticos de las mediciones preelectorales en sus términos, ¿no deberían de valorar las mediciones de las encuestas de salida?

El análisis que se presenta se puede replicar y es estrictamente técnico. No tiene ninguna interpretación o editorial. Si estos son los números fríos parece un poco exagerada la crítica por el nivel de sobrestimación o subestimación de la primera y la segunda fuerza electoral. Además que no se toma en cuenta la medición o precisión en la medición de los otros dos candidatos. Bajo este tipo de análisis más técnico, el diagnóstico sería muy distinto, en general más favorable (Véase Enrique Alduncín, en Revista Este País, 25-08-2012).

Al final da la impresión de que estamos en un tipo de lucha de “rudos contra técnicos”. Donde los rudos no quieren observar los números. Sus editoriales o sus ganas de probar argumentos le ganan al argumento mismo. Hasta donde entiendo el buen periodismo se tiene que remitir a los hechos. Da la impresión que buena parte de los críticos prefieren la lucha ruda con sus opiniones y la generación de percepciones, porque la técnica, no la entienden o no la quieren entender.

Artículo publicado en el periódico 24 horas el 06 de septiembre de 2012.

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